EL HUÉRFANO

 Por: John Eduer Capacho                                 
                                                                                 
 24 de Diciembre, fiesta en el pueblo, gente bailando, gritando y tomando, festejando el nacimiento del niño Jesús. E cada casa y rico del pueblo un tema en general apaga el festejo. Una casa con sus adornos navideños apagados, una casa que años anteriores era la promotora de la alegría navideña. Se nos fue don Néstor –dice la gente- Dios lo tenga en su gloria.
El pueblo a punto de 12 no saben qué hacer, no saben qué hacer porque un gran amigo a muerto y su familia con lamento lo llora, no podemos evitar tener agonía y descontento del saber que el papa Noel del pueblo con su alegría, humildad y sabor nos ha abandonado, dejando un vacío en todo el poblado y en su familia y ver en la casa velando a su padre, esposo y hermano.

Un pensamiento en común tiene la gente. Y es el de ir acompañar a la familia en lamento. De momento los radios, equipos de sonido y televisores quedan apagados, una multitud de cientos y cientos de personas caminan con vela en mano nacida la caída del difunto Néstor y su familia, al llegar a la casa de todos juntos a la puerta con respeto esperan ser revividos y dar el más sincero pésame a la familia. Y compartir con el aquella noche.

Se abre la puerta y doña Carmen en llanto agradece la presencia de todos. Como todos no pueden pasar y estar cómodos, entonces la familia del difunto accede a trasladar de la sala a la acera de su casa el ataúd. Don Marcos el vecino de la esquina y dueño de la tienda toma la palabra y con vos vencida – dice – Las hazañas que tuvimos que enfrentar juntos, para sacar a nuestras familias adelante cuando este pueblo estaba labrando su futuro, sus primeras calles y los primeros colonos llegábamos en busca de un mejor porvenir. A lomo de mula recorrimos caminos juntos ayudándonos mutuamente, mano a mano para así prosperar con nuestras familias. Que en paz descanse mi buen amigo y Dios lo tenga en su santa gloria, porque un hombre como esos no tiene derecho a menos.

Para ustedes no será difícil olvidarlo, pero él era el único que se ocupaba de mi educación, de mi alimentación y del techo para refugiarme del frió, él fue mi único amigo y compañero fiel. Me excuso porque mi padre, por miedo a que tu doña Carmen le echaras a la calle porque te fue infiel no te contó nada, pero te aseguro que él nunca te fue infiel, porque yo fui concebido en una noche de copas mientras mi padre lloraba porque tú le avías terminado por una simple discusión, mi madre murió en el parto, ella no pretendía separarlos, ella sabía que yo provenía de una simple aventura, pero mi padre era tan buen hombre que me crio toda mi niñez y pago mis estudios y todo lo que tenía que ver conmigo. Espero que me disculpen y no pretendo nada de herencia, yo me defenderé por mí mismo. Solo pretendo brindarle esta noche a este hombre amigo de todos.





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