Por: Ana María Mosquera Torres
Volví a despertar en esa
casa de chocolate, en verdad nisiquiera sabia que era el chocolate, pero bueno,
eso no importa. Entendí, al seguir observando el ambiente que no era bueno
estar allí , se me hacia familiar, no se , tal vez a un cuento de esos que me
hecha mi madre después de cenar, solo estaba seguro de que aquel no terminaba
bien , llegue a la idea de que tenia que salir de allí lo mas pronto posible, así
que me puse en marcha, me senté en el piso, pues estaba acostado sobre el, pero
¿Por qué?, ¿acaso había dormido en el piso?, pero si dormí en el ¿Qué soñé?, usualmente suelo soñar algo, pero
no recuerdo nada, ¿Por qué?, no le di mas importancia a ello y me levante
totalmente del piso , al dar unos cuantos pasos me di cuenta de que el piso de
aquella casa rechinaba como ronroneo de gato, lo cual me causo mucha gracia , empecé
a caminar con mas cautela, tal vez los dueños de la casa estaban allí y seria
malo que me encontraran en ella, la casa era pequeña y oscura, tal vez por su
color chocolatoso, tenia un largo pasillo con puertas oscuras y otras grises ,ese
tal vez era chocolate blanco, pero viejo. Al final del largo pasillo había una
puerta , una puerta diferente a las demás ,con un color muy familiar, ese color
que veo casi todas las mañanas al despertar tras la ventana de mi cuarto, era
un azul cielo , un azul brillante y luminoso, ese color me daba paz y
tranquilidad, al lado izquierdo de la puerta había una pequeña ventana oscura,
pero esta no era oscura por el color del chocolate, esta era oscura por la gran
cantidad de mugre que tenia sobre ella <<se nota que no hacen mucha
limpieza en este lugar>> -me dije a mi mismo-. Yo estaba muy encantado
con esta puerta, estaba seguro que era la salida de ese lugar, pues era
diferente y cautivadora, una dulce voz me despojo del encanto en el que estaba,
ahora estaba mas hipnotizado por esa voz, y la intriga de saber de donde provenía,
me dispuse a limpiar la sucia ventana para poder distinguir de donde provenía
tan melodiosa voz de la que me separaba la magnifica puerta de color cielo. Casi
se salen mis ojos de sus cuencas al observar tan hermosa mujer, una joven de
ojos negros, tan negros como azabache y cabellos rubios, tan rubios como el mas
puro oro, ya no me preocupaba mi salida del lugar sino mi encuentro con aquella
dama .Entonces di todas mis fuerzas en abrir aquella puerta, intento tras
intento fallido fue oscureciendo y ya sin fuerzas y sin hermosa joven a las
afueras de la oscura casa no viendo mas opción caí , caí rendido y sin fuerzas , lleno de
rabia y tristeza, al ver que mi fuerza (fuerza bruta) no era lo suficiente para
alcanzar mi tan anhelado deseo.
Agobiado al ver mi deseo
frustrado, incline mi cabeza ya cansada de tanto pensar en una idea de como
abrir aquella puerta que parecía ser la única salida de aquel lúgubre lugar, vi
en la parte baja, muy baja de la puerta color cielo un pequeño sobre colgando
de una negra y larga astilla con un hilo viejo y deshilachado, impulsado por mi
intrepidez y no habiendo más que hacer, tome el sobre y me dispuse a ver su
contenido, el cual, era mas o menos así:
‘’Abrir el cielo cuesta solo
de un deseo puro.
Un día un pequeño niño
encontró en el bosque una puerta tras un árbol, esta era tan extraña y hermosa
como el color del cielo, el niño, con el deseo de saber que escondía aquella puerta,
volvió a casa en busca de cualquier cantidad de artefactos útiles a su propósito,
el niño volvió al bosque con una
palanca, una cierra y un martillo. Después de tratar y tratar de abrir esta
puerta, al quedarse sin fuerzas se dio por vencido, y decidió hacer lo que su
padre siempre hace cuando ya no sabe que hacer con las deudas de su casa, mirar
hacia arriba, al hacerlo el niño vio en la parte superior de la puerta un
letrero que decía: nunca te des por vencido, siempre abra una solución, nunca
mires hacia abajo o atrás, siempre mira alto y adelante, pues las repuestas
estarán allí. ’’
No decía mas, pues el sobre
estaba ya comido por las termitas, <<la persona que lo puso aquí debió
haber pensado en esto>>- me dije a mi mismo-. Me enfade, después de todo
esta carta no me sirvió de nada, ya que estaba incompleta, la arroje con furia
y empecé a caminar de un lado para otro, después de calmarme llegue a la
conclusión de que tal vez, podría mirar hacia arriba como aquel niño de la
carta , al hacerlo vi un pequeño cerrojo, no mas largo que mi dedo meñique,
entonces pensé, ¿por que hacer todo a la fuerza y por impulso?, ¿por que no
pensé antes en algo tan simple como un cerrojo en la parte superior de la
puerta?.
Abrí al fin la puerta y ahí estaba , la mas hermosa joven que jamás
mis ojos hayan observado, ella me vio y sorio, fue ese el momento mas mágico
que un hombre, o al menos yo, un joven de apenas 17 años haya presenciado jamás,
entonces, fue como si un enjambre de abejas se alborotara en mi pansa, no como
dicen en los cuentos de hadas, ‘’mariposas en el estomago’’, era todo un enjambre dispuesto a arrasar con mi cuerpo si
no estaba junto a ella, ¿acaso me había enamorado a primera vista de aquella
joven?…
-Mauricio, suelta ese
mugroso libro y pasa a comer.-grito Alicia, la madre de Mauricio, despertándolo
de aquel hechizo en el que estaba al leer su mas preciada adquisición, el libro ‘’La puerta color cielo’’.
-Voy madre.- respondió
Mauricio, dejando el libro sobre su cama, después de marcar la página en la que
había quedado, pues aun le falta mucho más por leer.
Me gustó mucho!
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