Por: Camilo Duran Segura
Carlos
y Diego buscaban un regalo para un sobrino de ellos, buscaban en todas las
jugueterías y carpinterías pero no encontraban nada bueno. Un día, mientras Jaime terminaba
el molde de lo que sería una marioneta, Llegaron ellos buscando un buen
juguete, Jaime se dio cuenta que eran sus amigos Carlos y Diego, empiezan a
hablar y le preguntan qué en que está trabajando, Él les dice que hacía una
marioneta para regalarle a su hijo para cuando nazca. Carlos empezó a hablar
sobre que no recordaban cuando había recibido su primer regalo, y Diego les
dijo que el sí recordaba eso, ya que había sido un momento feliz para él.
Fue
en mi séptimo cumpleaños cuando me regalaron la primera marioneta. Fue mi madre
quien me la dio, no sólo me regalaban un muñeco, sino también un amigo. Lo
primero que hice fue pensar en que nombre le iba a poner, pensé en muchos
nombres pero al final me decidí por Pepe. Con él he compartido toda mi infancia, las
mejores tardes, cuando me sentía solo siempre estaba para mí. Es tan importante
para mí que aún lo tengo guardado en mi casa. Recuerdo especialmente un día de
lluvia, yo estaba muy triste porque era el tercer día sin sol, y quería salir a
jugar con mis amigos. Había intentado como mil juegos pero ninguno lograba
subirme el ánimo. Entonces se me dio por mirar a Pepe, se le movían los pies y
las manos, hasta parecía que respiraba. Mis ojos no podían creer lo que veían.
Estaba muy emocionado, entonces me acerqué a él y empecé a hablarle, una voz muy
rara surgió de su boca dibujada, estuvimos charlando y jugando toda clase de
juegos los 2 solos, el me distrajo por mucho tiempo, incluso en los días de
lluvia siempre solía buscarlo.
¡qué
tiempos! Aunque era obvio que todo era mi simple imaginación, pero a veces
siempre debemos creer que los muñecos tienen vida y así podremos verlos de otra
forma.
Y
el día en que conocí a Carlos, yo jugaba con Pepe en el parque y el apareció
con un carro de madera era enorme, cuando me vio de una vez me pregunto que si
quería jugar a las carreras, yo le dije que sí y empezamos a jugar, montábamos
a Pepe en el carro y lo empujábamos. Ya lo recuerdo dijo Carlos, fue el día en
que estaba a punto de ganar la copa NASCAR, una de las mejores competiciones en
esos tiempos, nos subimos los 3 al carro y empezamos a correr colina abajo,
recuerdo que un amigo freno y pensé que le había fallado el motor o algo así,
nos estrellamos contra él y pepe salió volando, y se perdió, teníamos que
buscarlo, imaginábamos que lo tenía un dragón muy grande y que nosotros éramos
caballeros que teníamos que salvarlo, duramos como 1 hora hasta que encontramos
a Pepe, y al final el carro quedo totalmente destruido, después nos fuimos para
la casa y empezamos a hacer otro, con ayuda de mi padre lo recuerdo, después de
1 semana de trabajo seguí jugando con mi carro, y siempre llevaba a Diego
conmigo, teníamos muchas aventuras, supongo que no nos habíamos dado de cuenta
que la vida es tan dura, y no siempre podemos vivir en fantasías dijo Carlos.
Seria
genial darle un carro así a mi sobrino, Carlos y Diego vieron que la marioneta
que construía Jaime era el regalo perfecto para el sobrino, pero como sabían
que era para el hijo de Jaime, decidieron no decir nada, entonces Diego dijo
que ya no habían más carpinterías por probar, ya tenían que resignarse por
encontrar ese regalo, así que Jaime al ver cómo los 2 estaban muy preocupados
les dijo que se llevaran la marioneta, ellos preguntaron que iba a pasar con su
hijo, y él le dijo que aún faltaba mucho para que naciera, Diego y Carlos se
fueron y se llevaron la marioneta. Paso un tiempo y el hijo de Jaime nació,
pero Jaime no había podido construir otra marioneta ya que no tenía más madera,
se sentía muy mal ya que su hijo no iba a tener con que jugar, al poco tiempo
tocaron la puerta, llegaron Diego y Carlos con muchos regalos para el hijo de
Jaime, y le decían que ese era el pago por la marioneta que Jaime les había
regalado hace tiempo.
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