Por: David Afanador
Llego al aeropuerto San Francisco Airport
desde que bajo de aquel avión veo unas personas con un cartel que
dice “Bienvenido a casa Jason” allí se encuentra mi madre junto a
un grupo de personas, solo puedo reconocer a mi primo por
aquellas veces que jugábamos cuando chicos, las demás personas podrían
ser familia o tal vez, amigos, veinte largos años, me es difícil
reconocer, sin embargo me acerque a todos ellos.
Al llegar donde estaban mi madre me
abraza, lloramos de emoción pero no puedo quitar la mirada de aquel
grupo de personas, al soltarnos, voy donde mi primo, al
abrazarnos recuerdo cuando estábamos pequeños jugando fuera de mi
casa a las escondidas, al soltarnos coloca su mano en mi hombro
–Mira, esta es tu familia-
dice mi primo-Aquí están todos tus tíos,
primos y unos amigos de escuela. Estoy muy sorprendido, agradezco
a todos y pido un taxi para irme con mi mama y primo, mi primo
traía auto, así que no había necesidad alguna de pedir un taxi.
Al ver la casa, se me viene a la cabeza
cuando corría, saltaba, jugaba, cuando salía de casa a estudiar,
cuando jugábamos en el jardín con mi primo y hasta cuando tomamos
aquel carro para que me llevaran al aeropuerto para irme de
acá. Nos bajamos del auto y bajo mi maleta, la entrada está llena de
globos y al abrirla están
más amigos y otros familiares míos, eso
dijo mi primo, voy a mi cuarto, tal y como estaba hace veinte años
dejo mi maleta y voy a la sala donde están todos, esperamos a que
llegaran los demás y mi primo me muestra su familia-Ella es mi
esposa y mi hijo-me dijo.
Nos sentamos en el comedor, solo observo
la casa, ¡No lo puedo creer! Tal y como estaba cuando me fui,
habían unas que otras modificaciones pero aún me demostraban
recuerdos, comimos, tal vez eso era lo único que no tenía la casa,
comida de mi madre, ya estaba muy vieja para que hiciera de
comer, agradezco a aquella señora por la comida y aparecen los
recuerdos de mi madre cuando pequeño se reía y contaba cuando corría la
primera vez de estudio para no ir a la escuela, o cuando me
escondía debajo de la cama para no ir al dentista y todas aquellas
cosas, me abraza –Hijo me hiciste mucha falta, 20 años sin saber
nada de ti, muchas veces me preocupaba mucho de ti- dijo mi madre- No
supe como creciste o tal vez si tenías familia, no sabía nada
de ti.
Solo la abrace y le dije: -Madre, también
fue duro para mi sin verla, no supe como mi viejita se envejeciera
solo tenía un recuerdo, el de aquella mujer de cabello largo y
aquellos ojos negros que se cerraron y tiraron una lagrima en el
aeropuerto hace 20 años, pero aquí me tienes y acá me quedare.
Después mi primo con aquellos recuerdos
que solo me daban risa y unas que otras me daban pena, aquel
seguía con sus historias de hace 20 años y más…
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