Por: Danna Camargo
Estábamos junto al rio, en la cabaña de mi padre era un
lugar hermoso y se escuchaban la dulce melodía de las aves, rodeada de hermosos
árboles. Yo estaba muy contenta porque era mi segundo encuentro con mi familia,
debido a que yo vivía en Rusia y no podía viajar a menudo…. -Por
favor todos acérquense - hablo mi hermano -la ocasión especial por la que los
he invitado es porque voy a ser padre y nos casaremos la próxima semana con mi
amada mujer..
Todos estábamos felices por la noticia de la boda y el
nuevo integrante de la familia, esa noche obviamente era de celebración, pero
yo estaba muy agotada por el viaje, así que decidí subir a la alcoba a
descansar; mientras desempacaba mis cosas, de repente encontré un libro, lo
detalle pero estaba segura de que no era mío, así que decidí leerlo….
Dos pájaros estaban posados sobre la antena de una casa,
y se pusieron a conversar:
-¿Dime cuánto pesa un copo de nieve?- le pregunto el
colibrí al búho.
-Casi nada- fue la respuesta.
- En tal caso te contaré una historia- replico el
colibrí- al empezar este invierno, me pose sobre la rama de un abeto. No era un
duro invierno, y como no tenía otra cosa que hacer, me puse a contar los copos
de nieve que se iban asentando en las ramitas y en las hojas de mi tallo, su
número exacto fue 2.548.695 cuando el
ultimo copo de nieve se depositó sobre la rama, sin que nada pasara esta se
partió-dijo el colibrí y se apartó volando..
Sentí la radiante luz en mi rostro – que bello amanecer-
dijo mi hermano, que me estaba observando, llego el día en que tenía que irme
para Rusia, porque recibiría un contrato como empresaria, por supuesto no
quería irme de aquella cabaña donde había crecido y que me traía muchos
recuerdos.
Llegue a mi departamento y recibí una llamada telefónica
de una buena amiga, que me alegro mucho haberla escuchado hablar lo primero que
me pregunto fue:
-¿Cómo estás?
Sin
saber porque le conteste
- Muy sola; porque me dio muy duro
dejar a mi familia ¿Quieres que hablemos?
Le respondí
que sí y añadió: - ¿Quieres
que vaya a tu casa?
Dije que sí, y en menos de quince minutos estaba tocando
mi puerta. Yo hable por horas de todo: mi nuevo trabajo, mi familia, mi novio,
mis deudas; ella atenta siempre me escucho. En eso se nos hizo de noche; me
había hecho muy su compañía y sobre todo que me escuchara, me apoyara y me
hiciera ver mis errores. Salimos a cenar en un restaurante que quedaba a unas
cuantas calles, en unos cuantos minutos explotó una bomba sobre nosotras….no
podía oír nada, todo estaba en silencio; no me podía mover porque tenía casi
todo mi cuerpo roto, no sentía mis piernas… mi amiga estaba a mi lado pero
había fallecido, no me podía explicar lo que había pasado, de repente sentí que
mi corazón no latía…
Me desperté muy asustada y no podía respirar; solo me
calme y dije: -solo fue una simple pesadilla..
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